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Healthia Profesional News

La alimentación sostenible llega al MICE

La sostenibilidad aplicada a los eventos ha dejado de ser una moda y se está convirtiendo en una exigencia, en vista de que sectores cada vez más amplios de la sociedad se muestran reacios a consumir en firmas poco respetuosas con el planeta. El objetivo es doble: de un lado, reducir costes, y, de otro, reforzar la reputación empresarial apostando por valores emergentes como la sostenibilidad.

Según datos de la Agencia Americana de Protección del Medio Ambiente, los participantes de una conferencia, por ejemplo, generan por término medio 30 kilogramos de residuos en tres días de reunión, lo que supone multiplicar por cinco los residuos que ellos mismos producirían en su actividad cotidiana. Además, cada participante ocasiona 640 kilos de gas de efecto invernadero, lo que equivale a la emisión de un vehículo de tipo medio durante todo un mes.
Para aminorar el impacto ambiental de los eventos en la industria MICE, cada vez más empresas impulsan coffee breaks y menús de grupo más respetuosos con el medio ambiente para identificarse con estas nuevas preocupaciones.

Tal vez por ello, durante los últimos años han aumentado considerablemente las empresas organizadoras de eventos que utilizan alimentos de temporada de proveedores locales, ecológicos o de comercio justo. Para minimizar el impacto medioambiental se emplea menaje reutilizable (vidrio, cerámica, etc.), así como se intenta reducir el uso de productos que se comercializan en monodosis por tener un mayor impacto medioambiental. Asimismo, a la conclusión del evento es habitual donar la comida sobrante a organizaciones benéficas para evitar desperdiciar alimentos.

Otras buenas prácticas que empiezan a extenderse en reuniones de negocios y congresos son primar los alimentos de kilómetro cero para minimizar la huella medioambiental que ocasiona el transporte (cuanto de más lejos proviene un alimento, más combustible se necesita para transportarlo y más CO2 se genera en la atmósfera); potenciar los alimentos de procedencia vegetal frescos y poco procesados por ser más sostenibles y saludables; impulsar los productos de temporada y de proximidad, servir agua natural del grifo en jarras, fuentes, garrafas y botellas rellenables, si la calidad organoléptica del agua lo permite (en caso contrario, utilizar botellas de cristal, en lugar de las de plástico, o recurrir a vasos que se llenan en estaciones dispensadoras de agua); eliminar el exceso de embalajes y envoltorios; intentar que todos los elementos del servicio sean lavables y, en su defecto, degradables e intentar minimizar la producción de residuos, procediendo a su adecuada separación.

El objetivo final es construir un mundo mejor a partir de algunas buenas prácticas que conectan con sectores cada vez más amplios de la población, así como conseguir un mayor retorno de la inversión en términos de prestigio, en vista de que la sostenibilidad es cada vez mejor valorada.

Pero para tal fin es preceptivo que la oferta, además de sostenible, sea saludable, un hito que se ha de conseguir, según Healthia Certification, gracias al asesoramiento de los dietistas-nutricionistas, por ser el colectivo más apropiado para discernir qué ingredientes, alimentos y platos son realmente saludables, además de sostenibles, según el conocimiento científico existente en cada momento.

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