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Ofrecer comida saludable, un buen negocio para los hoteles

Servir alimentos y bebidas con un adecuado perfil nutricional no solo es bien recibido por los huéspedes, sino que también contribuye a la buena salud de la cuenta de resultados de los hoteles.

Los consumidores están hambrientos de alimentos que no expandan sus cinturas y contribuyan a mejorar su bienestar. Ignorar este hecho es como perder oportunidades de negocio.

Según los principales observatorios de tendencias (Nielsen, Mintel, etc.), la aparición de un consumidor hiper-conectado, hiper-informado y protagonista de su salud, está llevando a amplios sectores de la población a identificar los productos bajos en sal, en azúcar y en grasas saturadas con algo positivo. Paralelamente, una parte de los consumidores está optando por reducir el consumo de proteínas animales para contribuir a la sostenibilidad del planeta.

El sector hotelero tiene ante sí el reto de dar respuesta a las nuevas demandas de los huéspedes. El hecho de que proliferen los restaurantes de comida vegetariana y los locales de comida sana, debería llevar a la reflexión: si los clientes no encuentran el tipo de comida que desean en el hotel donde se alojan, la buscarán en otros establecimientos cercanos.

Pero… ¿qué tipo de comida buscan actualmente los huéspedes que se cuidan o que están preocupados por la alimentación? Según diversas investigaciones, los encuestados consideran que los hoteles podrían elaborar menús más saludables añadiendo más verduras frescas, más fruta, más platos bajos en calorías, más medias raciones, más bebidas lights, más comidas bajas en grasa y más opciones vegetarianas.

En el momento presente, un número creciente de establecimientos está intentando contentar a los clientes más concienciados con la salud. Al respecto, prestigiosas marcas del sector están ofreciendo opciones de menús saludables, platos orientados a mejorar la calidad del sueño, disponen huertos orgánicos de hierbas y hortalizas, así como comidas “de la granja a la mesa”. También se está implantando equipamiento básico para practicar ejercicio en la habitación (cintas de correr, bicicletas estáticas, bandas elásticas, pelota de Pilates, estera de yoga, etc.), vídeos guiados y sesiones de yoga privadas.

Con el fin de ayudar a los hoteles a cubrir esta creciente demanda, Healthia Certification asesora y acredita a aquellos hoteles que garantizan a sus huéspedes la posibilidad de seguir una alimentación saludable en cualquier momento del día, sin que ello presuponga limitar el resto de la oferta gastronómica del establecimiento en el que se alojan. Este es el motivo por el que Healthia Certification está creado por expertos en alimentación y cuenta desde sus inicios con el respaldo de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, además de actualizar y divulgar las recomendaciones que efectúan las entidades de referencia a nivel mundial en materia de alimentación y salud.

Para los expertos, la principal razón por la que muchos hoteles están dando una vuelta de tuerca a su oferta culinaria es aumentar y diversificar la rentabilidad del negocio a través de la alimentación y el wellness, así como para proyectar una imagen corporativa acorde con los nuevos tiempos.

También en España algunos hoteles comienzan a ofrecer más comida saludable para atraer a nuevos comensales y conseguir mejores resultados. Así, según un estudio realizado entre octubre de 2015 y diciembre de 2016 por el Observatorio de Healthia Certification en un hotel certificado de Barcelona de cuatro estrellas y sobre más de 9.000 menús, la facturación de su restaurante creció un 10% tras ofrecer explícitamente comida saludable.

En total, sobre una oferta del 34% de platos saludables, los clientes del hotel objeto del estudio eligieron el 41% de los platos servidos identificados como saludables. En concreto, fue en los platos principales (o segundos platos) donde hubo una mejor acogida: pese a representar únicamente el 35% del total de la carta, los clientes eligieron en un 51% las propuestas más sanas tras incorporarse a la carta. A modo de curiosidad, incluso en los meses de invierno, dónde el cuidado de la dieta no es tan evidente, los clientes continuaron eligiendo opciones saludables en un 45% de los casos, pese a que solamente tres de cada diez platos estaban bendecidos por esta etiqueta.

Si al incremento de la facturación se le suma que la materia prima llega a ser hasta un 20% más económica, el diagnóstico no deja lugar a dudas: cada vez más hoteles incluirán opciones de comida saludable, sin tener que renunciar a su idiosincrasia.

Healthy food certification in excellent hotels