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Tu hotel cree ofrecer comida saludable pero…¿realmente lo es?

La comida saludable se ha convertido en trending topic mundial en sus mil y una acepciones. Sin embargo, lo que muchos hoteles entienden por comida saludable no coincide muchas veces con la idea que tienen al respecto los superinformados consumidores, ni tampoco con la opinión de las entidades científicas de referencia en este campo. Así pues, cabe preguntarse: ¿qué es comida saludable? “Es aquella que sirve para conservar o restituir la salud”, responde Martina Miserachs, presidenta de Healthia Certification, el primer sello internacional dirigido al sector hotelero que garantiza opciones saludables en todos los puntos de venta y servicio de un hotel sin menoscabo de que el establecimiento en cuestión ofrezca otras propuestas gastronómicas.

Desde el punto de vista conceptual, “lo ideal sería que todos los ingredientes ofrecidos tuvieran un interés nutricional para el organismo o que, en su defecto, no se les asociaran efectos perjudiciales”, añade la presidenta de Healthia Certification.

Sin embargo, pese a que un número cada vez mayor de hoteles se está abriendo a platos más saludables que sirvan de reclamo para conectar con colectivos cada vez más importantes como los millennials, los vegetarianos, los deportistas u otros segmentos de la población interesados en cuidar su alimentación por deseo propio o prescripción médica, este interés muchas veces acaba siendo cosmético o se traslada al negocio de forma anecdótica, muchas veces por desconocimiento.

En la práctica ofrecer comida saludable es mucho más que proponer cuatro ensaladas en la carta o que destacar en lugar visible que algunos alimentos son de cultivo ecológico (que un alimento sea ecológico no significa necesariamente que sea saludable sino, simplemente, que no lleva pesticidas ni fertilizantes sintéticos) o que incorporar determinados “superalimentos” milagrosos creados por los departamentos de marketing (ningún “superfood” garantiza una “supersalud”, como esgrimen en ocasiones sus promotores para justificar su elevado precio, sino que ello se consigue con un estilo de vida saludable en su conjunto que incluya de forma habitual una amplia variedad de alimentos de alto valor nutricional, tomados a lo largo del día). En cambio, sí que lo es que el huésped pueda planificar a lo largo de una jornada su dieta y tenga al alcance de la mano en cualquier momento alternativas saludables (terraza, minibar, restaurante, room service, etc.) Es decir, que el entorno alimentario del establecimiento facilite la elección de alimentos saludables.

En definitiva, ofrecer comida saludable significa conocer mínimamente los principios de la nutrición, una ciencia cambiante que requiere el asesoramiento de auténticos profesionales como ocurre en cualquier otro sector de actividad.

La mayor dificultad radica en la creencia de muchos hoteles de que están ofreciendo comida saludable por incluir productos frescos, locales o ecológicos, aunque su oferta no sea equilibrada dietéticamente. Sin duda, emplear alimentos frescos y de proximidad es el primer paso para llevar una alimentación saludable y sostenible pero, además, deben ofrecerse en preparaciones y combinaciones que faciliten el equilibrio nutricional de los platos y la dieta.

Sin embargo, cuando las cosas se hacen con criterio y coherencia, los clientes más sensibilizados se dan cuenta al instante y, por lo observado en diferentes países, incluso los huéspedes menos concienciados, terminan siendo seducidos por las tentaciones culinarias de los chefs que trabajan el binomio gastronomía-salud.

Healthy food certification in excellent hotels