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La cuarta comida también ha de ser healthy

A diferencia de años atrás, cuando lo habitual era tener unos horarios más o menos preestablecidos para las tres comidas principales, en el momento presente muchas de las antiguas referencias horarias se han diluido, habiéndose convertido en normal comer a casi cualquier hora. Esta circunstancia está alterando el modelo de negocio de los restauradores, sobre todo al mediodía, al convertirse en tendencia sustituir el almuerzo (y, en ocasiones, la cena) por picoteos informales.

“No se trata de glotonería, sino de adaptar nuestros horarios de comidas a nuestras ocupadas vidas”, indica el informe anual de Waitrose Food & Drink 2017-18 en relación a “la cuarta comida”, como se denomina a la nueva tendencia de sustituir las comidas principales por brochetas de queso de cabra y tomate, tostadas de pan integral con mermelada light, tortillas de champiñones, pequeñas tapenades o snacks gourmets.

A diferencia del brunch (concepto surgido de la contracción de las palabras inglesas breakfast y lunch), la cuarta comida no es exactamente un “segundo desayuno”, costumbre que data del siglo XIX, cuando las clases altas británicas optaron por servir un buffet para paliar que la servidumbre descansaba el domingo.

A diferencia de entonces, la cuarta comida tanto puede producirse antes como después del almuerzo y tener lugar el domingo o cualquier otro día. Aunque se trata de una tendencia global (en España también es cada vez más usual disponer de una única hora para comer con objeto de salir antes del trabajo por la tarde), donde más arraigo tiene esta nueva costumbre es en los países anglosajones donde es práctica extendida despachar la comida en pocos minutos con trozos de pizza, bocadillitos y otros picoteos improvisados para, posteriormente, cenar a proper meal (como debe ser) en compañía de la familia. Según comienzan a detectar algunos estudios realizados desde la sociología de la alimentación, en Estados Unidos comienza a ser corriente saltarse las tres comidas principales y sustituirlas por 10 o 12 picoteos distribuidos en diversos momentos del día. Es lo que allí llaman grazing (picar) y snacking (tentempié).

Esta circunstancia está motivando que algunos hoteles comiencen a habilitar espacios donde tanto se puede desayunar, como comer o picotear en cualquier momento, en vista de que pedir un primer plato, un segundo y un postre empieza a no ser tan multitudinario como antaño, sobre todo en el hemisferio norte.

Asimismo, cada vez es más común que los hoteles preparen kits de comida y que el modelo take away incremente su protagonismo.

El problema de este nuevo modelo gastronómico es que el picoteo continuado ha de tener características específicas para ser catalogado como saludable. Por esta razón, Healthia Certification, el primer sello internacional de alimentación saludable dirigido al sector hotelero, considera imprescindible que estos pequeños ágapes informales sean muy formales en cuanto a su composición. La comida equilibrada, esencial para mantener una buena salud e incrementar el bienestar de las personas, tiene una base científica robusta y se basa en combinar adecuadamente los componentes de los platos, con independencia del momento del día en que se desgusten.

Healthy food certification in excellent hotels