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Construir la identidad gastronómica desde la coherencia corporativa

Ofrecer a los clientes experiencias personalizadas de alojamiento que superen sus expectativas, se ha convertido en el objetivo de muchos grupos hoteleros interesados en acrecentar su responsabilidad social corporativa. Sin embargo, una mirada 360 grados a la pujante tendencia de comer sano revela que, a diferencia de lo que sucede con la iluminación o el interiorismo, áreas en las que los hoteles aplican un mismo criterio en sus instalaciones, en el caso de la gastronomía esa coherencia se diluye, según el punto de restauración del que se trate (desayuno buffet, minibar, amenities, restaurante, etc.).

Es decir, mientras el mobiliario, los acabados, los colores, etc. trasmiten una imagen homogénea del establecimiento, esto no siempre sucede con la gastronomía. Así, es habitual encontrarse, por ejemplo, con hoteles que ofrecen un desayuno saludable que muchas veces no guarda correspondencia con el resto de la oferta gastronómica, por más que los huéspedes que han tomado la decisión de cuidarse no lo hagan a tiempo parcial, sino durante las 24 horas, es decir, desayunando, comiendo, cenando, picoteando en el minibar o tomando un mocktail en la terraza.

Si se pretende garantizar una oferta saludable, al tratarse de outlets independientes, es importante contar con el asesoramiento de dietistas-nutricionistas que contribuyan a construir un discurso sólido para el conjunto de puntos de restauración si lo que se pretende es que la gastronomía sea un elemento diferenciador de la estrategia empresarial. Es decir, si se ofrece al cliente la posibilidad de desayunar saludablemente, es lógico que encuentre también palitos integrales en el minibar o que el room service incluya alternativas sanas y sabrosas a algunos platos clásicos del servicio de habitaciones con un perfil muy calórico, sin que ello vaya en menoscabo de la idiosincrasia gastronómica del hotel.

Dado que los hiperconectados consumidores son cada vez más exigentes a la hora de elegir aquellos alimentos que promueven la salud o al descartar los que les perjudican, muchas marcas se están reinventando para ajustarse al cambio de ciclo que se observa en la alimentación. El vending, por ejemplo, para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y procurarse un nicho de mercado, está incorporando un porcentaje de productos saludables (que comunidades autónomas como Euskadi empiezan a exigir que alcance el 50% de la oferta), desde packs de fruta cortada y pelada, hasta frutos secos crudos con especias (en lugar de fritos y embadurnados de sal), pasando por infusiones, que conviven al lado de productos y bebidas poco saludables.

También el Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), ha alcanzado un acuerdo con empresas de catering que sirven a colegios o residencias para que reduzcan gradualmente el contenido de varios ingredientes (sal, grasas o azúcares). Se trata, finalmente, de contribuir desde el establecimiento hotelero a facilitar a los huéspedes una mayor exposición a alimentos saludables que proporcionen a la persona interesada apostar por un estilo de vida sano, alineado con una serie de valores.

Todo ello debería llevar a los hoteles a dejarse asesorar también por especialistas en dietética y nutrición para crear un discurso que integre la experiencia de comer saludablemente dentro de la imagen global que desea proyectar el establecimiento.

Healthy food certification in excellent hotels