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Lo ancestral se vuelve futurista

Comer recetas tradicionales de cada país o región está abriéndose camino en la hotelería, hasta el punto de utilizarse en ocasiones como reclamo para atraer turistas. Así, en paralelo a los que buscan lo más rápido y uniformizado (por ejemplo, en las grandes cadenas de fast food), crecen a un ritmo mucho mayor los visitantes que se decantan por alimentos de temporada cocinados a la vieja usanza.

Según alertó Mintel en el año 2017, la nueva tendencia es confiar en el pasado y huir de lo revolucionario de la alimentación. “La gente quiere oler la fruta que está comprando y tener contacto con la gente que la cultiva”, apunta Martina Miserachs, alma máter de Healthia Certification, el único sello de calidad de alimentación saludable dirigido al sector hotelero. Una tendencia, por lo demás, que tiene como punta de lanza a las grandes ciudades y a los consumidores hiperconectados que saben que los alimentos de kilómetro cero son más frescos y sostenibles, al no tener que ser transportados desde otros países o continentes, con el consiguiente gasto de petróleo.

Los tiempos cambian pero los sabores y las técnicas ancestrales permanecen, lo que está llevando a cada vez más huéspedes a interesarse por algunas recetas de la gastronomía local, para viajar también a través del paladar y los cinco sentidos por la gastronomía de países como México, Japón o Perú que han convertido su cocina en un sello característico de su cultura. Al unísono, los platos contemporáneos se vuelven a conectar con los ingredientes nativos para elaborar una comida que, a juicio de cada vez más consumidores, sabe a verdadera y satisfactoria.

“La cocina tradicional de cualquier cultura suele incluir muchos platos saludables. Por ello, seleccionar sabores ancestrales a través de platos ligeros es muy probable que se convierta en una de las llaves del futuro”, pronostica Miserachs.

Healthy food certification in excellent hotels