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Aperitivos cinco estrellas para la salud

Los tentempiés para abrir el apetito que sirven muchos hoteles no siempre se ajustan a la identidad corporativa que desea proyectar el establecimiento, máxime cuando existe el propósito de que la salud sea el plato principal. Sin embargo, las galletas saladas, las patatas chips, los cócteles salados de frutos secos (kikos, cacahuetes, etc.) y las aceitunas rellenas de anchoa, suelen ser todavía la opción preferencial. El problema se presenta cuando el hotel en cuestión se alinea con las nuevas tendencias y desea garantizar una oferta saludable en todos sus puntos de restauración.

Los tradicionales snacks y aperitivos salados, por ejemplo, están en las antípodas de la comida healthy. De un lado, suelen presentarse fritos, por lo que suministran excesivas calorías (desde 450 hasta 540 por cada cien gramos) y una cantidad nada despreciable de sal. También sus grasas son saturadas cuando se elaboran con aceite de coco o de palma. Otro tanto sucede con los frutos secos cuando se presentan tostados, lo que les lleva a perder buena parte de la vitamina B1 y E.

Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en el siglo XX, cuando estos aperitivos eran casi los únicos del mercado, ahora algunos hoteles podrían empezar a dar una vuelta de tuerca a los tradicionales picoteos y ofrecer, por ejemplo, almendras, nueces o pistachos crudos con un toque especial casero proveniente de la cocina del hotel: almendras al curry, higos al balsámico con pistachos, paté de champiñones y nueces, etc.

Otra posibilidad es servir los frutos secos crudos y sin sal para que no incrementen su valor calórico y conserven sus nutrientes y no aporten otros que deben reducirse en la alimentación, como la sal o el azúcar añadidos. En algunos hoteles también comienzan a ganar posiciones los chips de hortalizas al horno con aceite de oliva, pimienta negra y nuez moscada, por ejemplo. Otro tanto puede afirmarse de usar una deshidratadora para eliminar la mayor cantidad posible de agua de frutas como fresas, plátanos, manzanas, peras arándanos y mandarinas para elaborar snacks, chips o crackers crujientes.

Conscientes de la necesidad de ajustar la oferta al creciente número de huéspedes que han decidido comer saludablemente para prevenir (o no agravar, si es el caso) la aparición de muchas enfermedades crónicas y sus factores de riesgo, cada vez más fabricantes ofrecen también snacks de remolacha, kale, lentejas, quinua, zanahoria y calabaza, si bien para asegurarse de su bondad, hay que cerciorarse en la etiqueta de que no contengan adición de azúcar, sal o grasas saturadas.

La cuestión es ser coherente con la identidad corporativa del hotel y hacer de la salud uno de los platos fuertes de la oferta gastronómica. Más allá de que servir un plato de cacahuetes fritos y salados comienza a ser una reliquia del pasado, agasajar a los clientes con alternativas más sanas es el mejor indicador de la evolución del establecimiento y de su apuesta por cuidar hasta los más pequeños detalles para que quienes desean cuidarse se sientan como en casa.

Healthy food certification in excellent hotels