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El clean eating se abre paso entre las nuevas tendencias de la alimentación

El “comer limpio” o clean eating, es decir, elegir alimentos lo menos procesados posible, se ha convertido en una de las nuevas tendencias relacionadas con la alimentación que triunfa en las redes sociales. Básicamente, explica la BBC al referirse a este fenómeno, se trata de preparar los alimentos desde su estado natural, primando los ingredientes frescos cultivados con técnicas respetuosas para el medio ambiente. En realidad, la mentalidad de volver a lo básico, evitando, en lo posible, los alimentos ultraprocesados, es una de las cuatro macro-tendencias que identificó Nielsen ya en el año 2016 en el  estudio global “Qué hay en nuestra comida y en nuestra mente” que llevó a cabo en los cinco continentes.

Según esta y otras investigaciones realizadas con posterioridad, sectores importantes de la población evitan cada vez más los ingredientes artificiales (saborizantes, colorantes, potenciadores de sabor, endulzantes…), hasta el punto de alumbrar movimientos como el real food (o comida real) y el clean eating que pretenden desmarcarse de lo que comienza a denominarse como fake food o comida falsa.

No obstante, el clean eating y el real food no son conceptos surgidos del mundo científico, sino una filosofía que propugna comer alimentos poco o nada procesados (como hortalizas, frutas, granos enteros y sus derivados, fuentes de proteínas de buena calidad y grasas saludables) y menos pre-cocinados o con una lista muy larga de ingredientes (aditivos, conservantes, grandes cantidades de azúcar y sal, grasas poco saludables…) Gracias a estas nuevas tendencias que triunfan en las redes sociales (el real food cuenta, solamente en España, con 492.000 seguidores en Instagram, además de otros 23.000 en Twitter y casi 70.000 en Facebook), la industria alimentaria está tomando conciencia de que cada vez más personas de los cinco continentes buscan la simplicidad gastronómica, por considerar que “menos es más” (muchos consumidores definen a los alimentos saludables principalmente por lo que no contienen…) y por entender que los alimentos con una breve lista de ingredientes son mejores para la salud.

“Los fabricantes inteligentes –remarca Nielsen en su informe– están respondiendo a esta tendencia mediante la creación de alternativas naturales y orgánicas a las ofertas existentes”.

Por lo que respecta a la hostelería, pese a que el clean eating es, básicamente, un concepto marketiniano y no una declaración nutricional que pueda usarse como reclamo, su filosofía no deja de ser una buena oportunidad para que los hoteles conecten con las nuevas tendencias que triunfan en la gastronomía mediante el uso de alimentos frescos y poco procesados, pilares de la alimentación saludable cuyo máximo exponente en nuestro entorno es la dieta mediterránea. Los principales observatorios de tendencias ponen su acento en este enfoque, máxime cuando se está extendiendo entre los consumidores un cierto rechazo por los alimentos ultraprocesados cuyo consumo habitual se ha asociado a problemas de salud por su elevado contenido en sal, azúcares añadidos y grasas poco saludables.

En la práctica, la tendencia de comer alimentos frescos ha motivado la aparición de revistas (como cleaneatingmag.com), libros “(The eat-clean diet”, obra de la nutricionista canadiense Tosca Reno, se mantuvo durante meses en la lista de libros más vendidos de The New York Times), así como multitud de recetas (desde yogures caseros, hasta helados con un único ingrediente, pasando por guisos a partir de productos de temporada, etcétera)

Desde un punto de vista conceptual, pese a no existir una declaración consensuada entre los científicos sobre lo que es “comer limpio”, este nuevo movimiento ha reinventado, en el nuevo entorno de comunicación, lo que ya se sabe desde hace décadas, y es que en una alimentación saludable han de predominar los alimentos de temporada de origen vegetal, frescos o poco procesados, principalmente del entorno próximo, todo ello desde un enfoque respetuoso con el medio ambiente, por lo que se trata tanto de un estilo de vida como de una opción dietética.

Así, el principal mensaje de cara a los hosteleros es que cada vez más personas de los cinco continentes (en especial, los millennials) se muestran partidarias de reducir la excesiva trasformación de los alimentos para aumentar su palatabilidad y se decantan por recetas más sencillas elaboradas con productos frescos para obtener más placer gastronómico.

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