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¿Lo “healthy” sigue siendo “sexy”?

Hace unos años se popularizó en los países anglosajones la expresión “healthy is sexy”, es decir, lo saludable es sexy. La pregunta es: ¿lo sigue siendo? La respuesta, a tenor de los informes recientes de los principales observatorios de tendencias, es afirmativa.

Según el estudio Global Food & Drink Trends 2019, que realiza Mintel para identificar las tendencias que sobresalen a nivel mundial, los alimentos de conveniencia saludables y los alimentos que permiten disfrutar de una vida más larga y saludable, conforman dos de las tres grandes tendencias para este año. Esta preocupación ya es global –dice Mintel en su informe-, extendiéndose más allá de los países europeos o más desarrollados, con poblaciones envejecidas, para afectar a enclaves geográficos con pirámides de población mucho más jóvenes. El 51% de los consumidores brasileños, pone como ejemplo el informe de Mintel, dicen preocuparse cada vez más por su salud y la vinculan a la alimentación. Por su parte, los consumidores de la tercera edad demandan cada vez más alimentos que les hacen sentir jóvenes y les ayudan a prevenir algunas patologías propias de la edad. En resumen: la demanda sigue poniendo el foco en la percepción de que lo saludable conquista, tanto al paladar como al cerebro.

Se trata, en definitiva, de cuidarse por dentro para brillar por fuera. Pero también de prevenir antes de curar: aunque la mitad de los europeos y norteamericanos siguen algún tipo de patrón alimentario (dieta baja en azúcares, en grasas, vegetariana, etcétera) lo que se lleva cada vez más entre los huéspedes de los hoteles es privilegiar la comida que favorece la salud (habida cuenta de que sobre las dietas rápidas o que excluyen a determinados grupos de alimentos planea cada vez más la sospecha de que contribuyen a engordar a medio plazo, en lugar de ayudar a adelgazar). En total, según refleja el Observatorio de Healthia Certification, 7 de cada 10 consumidores admiten sentirse más felices cuando consumen alimentos que saben que son saludables.

El mensaje para los hoteleros es que si se trata de seducir y enamorar, no hay nada más “sexy” en estos momentos que la comida saludable. El verdadero reto, en todo caso, es diferenciar los alimentos que de verdad son sanos y distinguirlos de aquellos sucedáneos que recurren a la “cirugía estética” o a etiquetas alimentarias engañosas como “0% materia grasa”, “natural” o “light” (no existen versiones light de alimentos realmente saludables).

¿Cuál es la mejor manera de “enamorar”? Probablemente, saber “vestir” a la comida saludable para allanar el camino hacia el corazón del cliente, que cada vez más la persigue en mayor manera. La puesta de largo de la comida healthy en la gran pasarela de los hoteles y sus outlets (restaurantes, buffets, terraza, servicio de habitaciones, etc.) incluye presentar los platos con cariño, sin ahorrar en mimos y atenciones, para que llevar una alimentación saludable no esté reñido con disfrutar comiendo.

Por lo que indican los foodwatchers o cazatendencias culinarios, cada vez menos huéspedes consideran que la comida saludable es aburrida y plana. El auge del real food (un movimiento que aboga por consumir alimentos poco o nada procesados), las nuevas texturas (pulpas de frutas, fermentados, etc.), los postres sin azúcar, el resurgir del agua como bebida de acompañamiento en la restauración, la “vegetarianización” de recetas carnívoras y la eclosión de las proteínas vegetales parecen sugerir que amar la comida saludable es hoy más sexy que nunca.

Healthy food certification in excellent hotels