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Alimentarse mal es peor para la salud que incluso el tabaco

La citada investigación ha ocupado la portada de los principales medios de comunicación de todo el mundo. Gracias a ella, los huéspedes y, el público en general, han sabido que la ausencia de alimentos saludables (como hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales) y su sustitución por carnes rojas, comidas muy ricas en sodio y platos con abundantes grasas saturadas, causa ya una de cada cinco muertes prematuras que se registran en el planeta. El estudio “Global Burden of Disease del Institute of Health Metrics and Evaluation” ha sido publicado en Lancet, probablemente la revista médica más importante a nivel mundial.

El nuevo informe científico viene a sumarse a otros anteriores en la misma línea. Ello está motivando que cada vez más huéspedes estén informados de las consecuencias que tiene para la salud alimentarse de forma poco saludable: mientras el tabaco origina anualmente 7 millones de muertes prematuras en el mundo, las defunciones a causa de una mala alimentación terminan antes de tiempo con la vida de 11 millones de mujeres y hombres.

Este cambio de ciclo de la alimentación está repercutiendo ya notablemente sobre los hoteles. Así, mientras hace una década gran parte de los desayunos estaban compuestos por bollería, ahora cada vez más comensales se interesan por alimentos de perfil más saludable como los panes integrales, los quesos frescos, el aceite de oliva y la fruta. Por otra parte, se estima que más del 50% de los refrescos que se sirven en la actualidad son light o zero. Finalmente, el consumo de agua sigue creciendo sostenidamente en las comidas que se realizan fuera de casa, así como el porcentaje de huéspedes que eligen preparaciones vegetarianas o cambian las patatas fritas en las guarniciones por ensalada.

En vista de que el cambio de tendencia que afecta a la alimentación ha venido para quedarse a causa del envejecimiento de la población de los países más desarrollados y del deseo de vivir el mayor número de años posibles, lo más lejos posible de los hospitales, cada vez más expertos reclaman que, de la misma manera que los hoteles velan porque en sus establecimientos se respire aire limpio, deberían de hacer lo propio con la alimentación, creando entornos que permitieran a los huéspedes tener la alternativa de cuidarse durante su estancia.

Según pone de manifiesto el estudio de “Lancet”, el mayor problema para la salud no son las hamburguesas, las patatas chips y otros productos semejantes, sino los alimentos saludables (verduras, semillas, legumbres, frutos secos, etc.) que se dejan de consumir al elegir los anteriores.

Healthy food certification in excellent hotels