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Los snacks de tu minibar ya pueden ser más saludables

Los consumidores ya no sólo buscan la practicidad y facilidad de consumo que aportan este tipo de alimentos, sino que la gran tendencia snacking son pequeñas ingestas cada vez más sanas, como tentempiés elaborados con frutas frescas, frutos secos y semillas sin sal ni azúcares, así como chips horneadas (en vez de fritas), paquetes de fruta deshidratada, incluso garbanzos, habas y otras legumbres crujientes.

Es también el caso, por ejemplo, de los snacks de fruta natural y fruta gelificada que aportan fibra y están libres de azúcar añadido, pero también de las tortitas elaboradas con cereales integrales que sustituyen el exceso de sal y grasas saturadas de otros tentempiés más calóricos e insaludables.

Sin embargo, conviene andarse con tiento pues hay barritas que se comercializan como “ecológicas” o “saludables” que presumen de elaborarse con cereales integrales y que luego incorporan en su composición grasas de muy baja calidad nutricional como aceite de palma, grasa de coco, miel y melazas o sirope de savia de arce, proporcionando un contenido de azúcar desmedido.

Otro buen ejemplo son los aperitivos de “solo 100 calorías”, esto es, pequeños paquetes que llevan impresa esta leyenda y en cuyo interior suele haber patatas de bolsa o galletas saladas que, aunque pueden contribuir a tranquilizar la mala conciencia, no tienen porqué ser saludables (en tanto su contenido en sal o azúcar es muy elevado, al margen de freírse en grasas de baja calidad nutricional), más allá de presentarse en pequeñas porciones de las que, por otra parte, nadie asegura que se no se acaben tomando varios paquetes.

Si te estás planteando renovar tu minibar para que ofrezca opciones más sanas, desde Healthia Certification te recomendamos no confundir los snacks realmente saludables con los “pseudo-healthies”, pese a anunciarse como tales.

Una alternativa a los clásicos snacks del minibar para aquellos huéspedes que desean cuidarse son los chips vegetales horneados (tiras de berenjena, remolacha, zanahoria o soja), los frutos secos y las semillas crudas sin sal ni azúcares envasados en atmósferas inertes, las frutas frescas listas para tomar y las bolsas de frutas deshidratadas clásicas sin azúcar añadido (dátiles, pasas o albaricoques y variedades nuevas, como el mango o la papaya), que ayudan a aliviar la sensación de hambre.

Según el diario británico Financial Times, mientras las ventas de los snacks tradicionales (dulces, patatas fritas, galletas) se encuentran estabilizadas, los aperitivos saludables han crecido un 40% desde el año 2011, lo que ha llevado a conocidas multinacionales a incluir en su cartera de productos tentempiés muy saludables como snacks de teff (un cereal sin gluten), incluso aperitivos elaborados a base de ingredientes ricos en antioxidantes como la patata morada, la col rizada y la remolacha. Asimismo, comienzan a aparecer snacks a base de algas, como el snack de nori tostado, así como otros sabores de influencia étnica.

En opinión de los expertos, el consumo de snacks se está haciendo tan frecuente que está sustituyendo en ocasiones a las comidas principales, convirtiéndose en una forma aceptada de comer en determinadas situaciones. Al respecto, el estudio Nielsen Global Snacking Report ya advertió en el año 2014 de que el 36% de los hogares sustituía la cena tradicional por un pequeño picoteo y el 27% en el caso del almuerzo, porcentajes que desde entonces no han dejado de aumentar. Esto está dando lugar a la aparición de kits de snacking, que incluyen diferentes recipientes y que, cada vez más, se nutren de comida saludable por la mala prensa que acompaña a la mayoría de los snacks clásicos.

En este sentido, la principal novedad es que tener un sabor pronunciado ya no es garantía de éxito para un snack si además no es saludable, a tenor de cómo están evolucionando los consumidores.

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