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Comer sano para trabajar más y mejor

Aunque cada hotel emplea una estrategia distinta en los fogones, los menús para los empleados tienden a integrase en el área de las buenas prácticas y la responsabilidad social corporativa. Por este motivo, ofrecer opciones saludables en los menús confeccionados para los trabajadores es una buena forma de incrementar su satisfacción laboral.

No obstante, lucir la etiqueta “empresa saludable” redunda, sobre todo, en beneficio de la compañía, pues el bienestar físico y emocional de los empleados se acaba reflejando en la productividad y la competitividad de las empresas (una buena alimentación es clave para mejorar el rendimiento físico e intelectual).

Además, el denominado wellness corporativo (apartado que incluye desde incentivos económicos para quienes llegan a trabajar en bici, hasta menús cardiosaludables en el comedor de empresa, pasando por consultas con un dietista-nutricionista, así como ejercicios de refuerzo muscular durante la jornada laboral en el edificio corporativo), contribuye a mejorar la motivación, el rendimiento y la productividad del trabajador, además de reforzar su compromiso con la compañía.

Pese a ello, en el momento presente el 54% de la población española con empleo tiene sobrepeso u obesidad, según se desprende de un estudio elaborado por Premap Seguridad y Salud a partir de los reconocimientos médicos realizados a 820.938 trabajadores de distintos sectores de la economía española.

En concreto, la productividad de quienes ingieren comida poco saludable desciende un 20% (un aspecto que, a menudo, pasa desapercibido entre quienes diseñan los menús que se sirven en los comedores de empresa), según cuantifica el estudio “Food and Work. Workplace solutions for malnutrition, obesity and chronic diseases” realizado por la Organización Internacional del Trabajo. Esta investigación destaca que comer saludablemente es un factor determinante para la salud, el estado de ánimo y la productividad de los empleados.

Sin embargo, la oferta gastronómica al alcance de muchos trabajadores se aleja considerablemente de lo que los dietistas-nutricionistas consideran una alimentación saludable. En la práctica, faltan preparaciones 100% vegetales, platos que incorporen fuentes de proteínas saludables (legumbres, aves, pescado, huevos), cereales integrales, hortalizas y fruta. En cambio, en muchos comedores de empresa se detecta un exceso de frituras, de alimentos de origen animal y de salsas con un alto contenido en grasas y aceites.

Por este motivo, la Organización Internacional del Trabajo alienta a las empresas a preparar menús diarios que incluyan alimentos frescos como frutas y verduras; a regular el contenido de las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas (promocionando opciones saludables, como frutos secos sin sal o azúcares, así como bocadillos vegetales, además de agua) y a facilitar gratuitamente fruta en el centro de trabajo.

Según la sexta edición del Barómetro 2017 sobre la alimentación de los empleados que cada año elabora Edenred, empresa creadora de Ticket Restaurant, tras entrevistar a 1.300 propietarios de restaurantes de 8 países, los europeos prestan cada vez mayor atención a la calidad nutricional de las comidas, siendo en tres de cada cuatro trabajadores el criterio fundamental para escoger un restaurante.

Una preocupación que no es nueva pues ya en el año 2016 el 66,7% de los propietarios y empleados de los restaurantes españoles reconocía un notable incremento entre sus clientes de la demanda de comida saludable. El citado estudio daba una serie de pautas sobre qué debe incluir un menú saludable: al menos, un tercio de los primeros platos han de ser a base de vegetales; se deben ofrecer verduras y hortalizas como alternativa de guarnición en los segundos platos; debe existir siempre, como mínimo, una opción de pescado como segundo plato, así como una opción de carne blanca o de huevos (con la advertencia de que estas opciones han de elaborarse sin derivados cárnicos como, por ejemplo, embutidos o bacon); al menos, una de cada tres opciones de postre, ha de ser fruta fresca, etc.

Lucir la etiqueta “empresa saludable” y fomentar entre los empleados estilos de vida saludables, está más de moda que nunca, hasta tal punto que en Estados Unidos comienzan a surgir postgrados específicos para especializarse en la promoción de la salud en el lugar de trabajo, más allá de la prevención de los riesgos laborales.

En este sentido, cada vez más hoteles empiezan a ofrecer, no solo a sus huéspedes, sino también a los empleados, la posibilidad de comer un menú saludable, con independencia de que el hotel sea pequeño (en cuyo caso, algunos de los platos del día se ajustan a los criterios de comida saludable utilizados por los dietistas-nutricionistas en lugar de ajustarse a los criterios autodidactas de algún miembro del personal) o se trate de un establecimiento más grande. En el segundo caso, algunos hoteles utilizan el criterio empleado por Google en los buffetes libres de su restaurantes de Mountain View en California, con objeto de que sus empleados coman mejor y rindan más física e intelectualmente: la ensalada y la fruta están a la vista, mientras los refrescos se guardan en la nevera más remota, al igual que los dulces, que permanecen alejados del resto de los menús. En definitiva, ponen al alcance de la mano los alimentos más saludables y apartan de la vista los que no lo son.

El objetivo, en cualquier caso, no difiere, con independencia del tamaño de la empresa: tener empleados bien nutridos redunda en la cuenta de resultados (al prevenir contra ciertas enfermedades crónicas y ayudar a su manejo) y contribuye a implementar mejor los criterios de calidad que persiguen las empresas saludables.

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