Healthia Hotels

Tengo apetito, ¿qué puedo comer? Elecciones saludables en cualquier momento del día y en cualquier punto del hotel.

¿Hay que contar las calorías?

¿Es bueno contar las calorías cuando se viaja?

Pese a que muchas mujeres y hombres de negocios obligados a viajar por el mundo disponen en sus teléfonos móviles de aplicaciones que cuentan las calorías, los expertos consideran que se trata de una estrategia equivocada. De entrada, las calorías simplemente miden la energía que aportan los alimentos, pero no indican si estos son o no son saludables. Es decir, no es lo mismo tomar 100 calorías procedentes de brócoli que hacerlo de magdalenas.

Por otra parte, es dificilísimo saber el número correcto de calorías que cada persona necesita para desenvolverse en su vida diaria, pues la cifra varía según el sexo (las mujeres deben tomar menos), la época del año (en invierno necesitamos algunas más que en verano), la edad, la etapa personal (es diferente estar en paro que en activo) o según lo mucho o poco que una persona se mueva. Así pues, es mucho mejor seguir el ejemplo de nuestros padres y abuelos, que nunca supieron contar las calorías y no por eso engordaron.

Un buen indicador para saber que el número de calorías es el correcto es mantener un peso relativamente estable a lo largo del tiempo (es decir, que se mueva dentro de un rango de unos dos o tres kilos) que permita hacer actividad física sin comenzar a jadear a los pocos minutos.

Cuando una persona incluye en su dieta frutas frescas, hortalizas, legumbres y otros alimentos sanos (como los frutos secos, el aceite de oliva o el aguacate, pese a ser calóricos), las calorías pasan a un segundo o tercer plano, porque los marcadores de saciedad funcionan muy bien. En cambio, esto no ocurre con otros alimentos mucho más calóricos. Un cruasán de manteca, por ejemplo, pesa solo 60 gramos y aporta 300 kilocalorías. En cambio, para ingerir la misma cantidad de calorías comiendo manzanas, es preciso, nada más y nada menos, que comer cuatro piezas, algo muy difícil ya que las manzanas, al tener tanta agua y tanta fibra, sacian muchísimo, al contrario que el cruasán y el resto de alimentos secos (como las galletas y las patatas chips) que no ocupan espacio en el estómago y suministran cientos de calorías en pocos segundos.

Visto así, el mensaje más importante para cualquier viajero que desee cuidar su alimentación lejos de su ciudad, es entender que con determinados productos es muy fácil ingresar cientos de calorías en tiempo récord, pese a lo complicado que es luego deshacerse de ellas. Carlos Casabona, pediatra y experto en sobrepeso (Paidós) a explicar cuánto cuestan de compensar algunas comidas muy habituales. Por ejemplo, para “quemar” una caña de cerveza (140 Kcal) y tres croquetas (300 Kcal) se precisa subir escaleras durante 45 minutos o jugar al ping pong durante dos horas y quince minutos. Otro ejemplo: tomarse una pizza pre-cocinada de 580 gramos de peso (1.450 Kcal) exige completar a pie una etapa del Camino de Santiago y caminar unas siete horas. Un último ejemplo: comerse un helado industrial de tipo bombón (es decir, relleno de nata y con cobertura de chocolate), aporta más kilocalorías (alrededor de 280) que la suma de los siguientes alimentos saludables: dos tomates de temporada (30 Kcal), cinco sardinas a la plancha (190 Kcal) y una rodaja de melón (50 Kcal).

Otro aspecto a tener en cuenta por todo aquel viajero interesado en cuidarse es que, según la técnica culinaria escogida, un mismo alimento puede suministrar una cantidad muy distinta de calorías. El ejemplo que pone el pediatra Carlos Casabona son las patatas. Así, las patatas chips empaquetadas contienen hasta 540 Kcal por cada 100 gramos de producto. En cambio, las típicas patatas congeladas y troceadas para freír luego en casa o que ofrecen las cadenas de comida rápida aportan unas 350 Kcal por cada 100 g. Esas mismas patatas cortadas en trozos más grandes (las típicas patatas bravas) reportan 250 Kcal, ya que absorben algo menos de aceite, aunque a esta cantidad hay que sumarle las calorías de la salsa. Sin embargo, si se trata de cuidar la línea, lo mejor es cocinar las patatas al horno –145 Kcal –, en puré –100 Kcal– o, todavía mejor, hervidas –70 Kcal–.

La alimentación saludable

La alimentación saludable

¿Qué es una alimentación saludable? ¿Es posible alimentarse saludablemente aun cuando estamos de vacaciones o en un viaje de negocios? ¡Por supuesto que sí! Pero hay que saber aprovechar las buenas oportunidades.
Una alimentación saludable se nutre fundamentalmente de hortalizas, frutas y cereales aunque no descarta los alimentos de origen animal siempre que se tomen con moderación.
Así, una alimentación saludable es rica en:

  • Cereales integrales (pan, pasta y otros derivados de cereales completos), legumbres (alubias, garbanzos y lentejas) y tubérculos (patatas y boniatos).
  • Frutas y hortalizas.
  • Frutos secos.

En cambio, es limitada en el consumo de:

  • Carne roja y embutidos.
  • Azúcar refinado y bebidas azucaradas como refrescos y zumos preparados.
  • Bollería, repostería y aperitivos salados.
  • Bebidas alcohólicas.

¿Cómo es una alimentación saludable?

Una alimentación saludable no es aburrida ni sosa ni nada por el estilo. Eso sí, debe cumplir cinco criterios básicos que hacen que sea:

  • Suficiente. Cubre las necesidades de energía y de nutrientes que tiene una persona en cada momento de su vida.
  • Equilibrada. Se basa en alimentos vegetales, incluye raciones limitadas de carne, pero apenas presenta o carece de alcohol y de alimentos muy calóricos pero poco nutritivos.
  • Segura. Está libre de tóxicos y contaminantes.
  • Adaptada. Se acomoda a las características y necesidades individuales, sociales, culturales y del entorno.
  • Satisfactoria. Es agradable y complace todos los sentidos.

Una alimentación saludable está repleta de ventajas, ya que ayuda a:

  • Mantener el funcionamiento normal del organismo.
  • Promover el crecimiento (cuando aún no se ha alcanzado el pleno desarrollo) y la renovación de las células.
  • Disminuir el riesgo de padecer enfermedades.
  • Conservar la salud.

Los hoteles Healthia cuentan con una oferta gastronómica variada para que el huésped que elija conscientemente el placer de cuidarse disfrute en todas sus comidas de una alimentación saludable.

La alimentación saludable: claves

Claves de una alimentación saludable

La alimentación saludable es una opción personal para alimentarse adecuadamente. La alimentación saludable es equilibrada, se adapta a cada persona y resulta muy satisfactoria. Con los consejos siguientes le será mucho más fácil cuidar su alimentación, ya esté en casa o rondando por el mundo:

  • Procure incluir en cada comida principal cereales integrales, legumbres o tubérculos.
  • Consuma cada día como mínimo dos raciones abundantes de verduras y hortalizas; por ejemplo, una en el almuerzo y otra en la cena.
  • Asegúrese de tomar todos los días tres piezas de fruta fresca repartidas a lo largo de las distintas comidas.
  • Opte por lácteos desnatados en lugar de productos elaborados con leche entera.
  • Tome un puñado de frutos secos (almendras, avellanas, nueces, cacahuetes, etc.) todos los días.
  • Sírvase raciones más pequeñas de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado y huevos). Reduzca el consumo de carnes rojas (ternera, cordero, cerdo, etc), embutidos y fiambres.
  • Prefiera el agua como bebida de consumo habitual.

Otros consejos de alimentación saludable ¿Más consejos?

  • Realice cinco comidas al día.
  • Coma despacio, sin prisa, y mastique bien los alimentos.
  • Entre horas, si se tiene apetito, pique aperitivos saludables (fruta fresca o frutos secos).
  • Elija platos cocinados con poca grasa; por ejemplo, preparados al horno, a la plancha, al vapor, hervidos o a la papillote.
  • Aliñe los platos con aceites vegetales, preferentemente con un buen aceite de oliva, en lugar de salsas.
  • Disfrute de las ocasiones “excepcionales” con moderación.

Los hoteles con la certificación Healthia cuentan con una oferta gastronómica variada para que el huésped que elija conscientemente el placer de cuidarse disfrute en todas sus comidas de una alimentación saludable.

El placer de cuidarse

El placer de cuidarse

La alimentación tiene un gran impacto en la salud. Una alimentación saludable —variada y equilibrada— nos ayuda a mantenernos sanos y nos aporta un gran bienestar personal.
Estamos de suerte. En muchas ocasiones, la alimentación se basa en una opción personal. Cada uno elige cómo alimentarse, aunque está claro que la oferta y la disponibilidad de los alimentos que tengamos a nuestro alcance condicionarán en buena medida nuestra elección.
Sabemos que comer habitualmente frutas y verduras tiene muchas ventajas. Por ejemplo, el consumo diario de más de 600 gramos de frutas frescas y hortalizas (cantidad que se supera con facilidad si se toman cinco raciones diarias) reduce en un 20% el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y un 20% el riesgo de padecer cáncer, en especial de tipo gastrointestinal. Parece increíble, ¿verdad?
Siempre es buen momento para empezar a cuidarse. Y vigilar la alimentación es un buen comienzo. Una pieza de fruta, una ensalada variada, un par de rebanadas de pan integral, un filete de pescado azul o un puñado de frutos secos, entre muchas otras opciones de alimentos saludables, contribuyen a regular el organismo y ayudan a protegerlo de posibles trastornos. Y a la postre, nos aportan energía y pueden mejorar el estado de ánimo.
Por todas estas razones, Healthia está de su parte y le ayuda a seguir una alimentación saludable aunque esté lejos de casa.

La alimentación saludable con estilo

La alimentación sana es uno de los tres pilares del estilo de vida saludable. Los otros dos puntales son hacer ejercicio con regularidad y no fumar.
Seguir un estilo de vida saludable puede parecer en ocasiones algo complicado. A nadie le resulta fácil cambiar de hábitos. No solemos percibir los beneficios que nos puede reportar a corto plazo. Y muchas veces lo dejamos para mañana.
Pero un estilo de vida saludable es la mejor inversión que podemos hacer para conservar la salud. Está confirmado por numerosos estudios. Muchas enfermedades actuales, como las dolencias cardiovasculares, la diabetes de la edad adulta e incluso el cáncer, se pueden evitar en gran medida siguiendo un estilo de vida saludable. Según la Asociación Española Contra el Cáncer y la Sociedad Americana del Cáncer, siete de cada diez cánceres están vinculados al estilo de vida y, por lo tanto, pueden prevenirse. Y la prevención es siempre la mejor opción.
“Que tu alimento sea tu mejor medicina”, aconsejaba ya Hipócrates en la antigua Grecia. Una visión sabia —y muy actual— que pone de manifiesto la estrecha relación que han mantenido siempre la alimentación y la salud.

Pan: ¿blanco o integral?

Pan: ¿blanco o integral?

El pan integral se elabora con la harina obtenida del grano entero del cereal (con el salvado y el germen), mientras que el pan blanco se produce con harina refinada.
El pan integral, comparado con el pan blanco, aporta el doble o el triple de fibra y muchas más vitaminas, sales minerales y compuestos fitoquímicos. Con referencia a las sustancias antioxidantes, el pan integral aporta 700 compuestos distintos, mientras que el pan blanco solo contiene 7.
Todos estos componentes del pan integral tienen un efecto beneficioso sobre la salud. La fibra regula el aparato digestivo, mientras que los antioxidantes y los compuestos fitoquímicos nos protegen del cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento celular.
Eso sí, el pan blanco y el pan integral proporcionan las mismas calorías.

Tres integrales al día

Se recomienda tomar variedades integrales tres veces al día. Puede parecer mucho, pero basta con incluir una ración de cereales integrales o un par de rebanadas de pan integral en el desayuno, la comida y la cena.
Sin embargo, para las personas que padecen problemas intestinales puede resultar más conveniente optar por el pan blanco y las variedades elaboradas con harina refinada.
Los hoteles Healthia cuentan siempre con la opción de pan integral y de otros alimentos con cereales completos para que pueda seguir una alimentación saludable en todas sus comidas.

¡Felices sueños!

¡Felices sueños!

Descansar bien por la noche es fundamental. Un buen descanso nocturno nos prepara para afrontar un día con energía y con los ojos bien abiertos.
Una alimentación saludable y unos buenos hábitos antes de irse a la cama nos preparan para el descanso y nos ayudan a caer redondos en brazos de Morfeo. Algunos consejos que facilitan la digestión e inducen al descanso son:

  • Evite las comidas pesadas antes de acostarse. Para cenar, no elija alimentos grasos o cocciones grasas (como los guisos o las frituras). Tenga en cuenta que una gran dosis de alimentos con mucha fibra, como determinadas legumbres (garbanzos o alubias), puede dificultar su digestión y entorpecer su sueño.
  • No realice cenas copiosas. Evite el consumo elevado de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado y huevos).
  • Conviene que se acueste como mínimo dos horas después de la última comida.
  • Prefiera acompañar la cena con agua. Por la noche, evite el consumo de bebidas y alimentos estimulantes como el café, el té, las bebidas de cola y el chocolate o el cacao.
  • Evite el consumo de alcohol antes de acostarse. El alcohol es traicionero, ya que inicialmente provoca somnolencia pero al cabo de unas horas suele dificultar el sueño.

Leche caliente e infusiones mágicas

Es recomendable seguir habitualmente una alimentación variada equilibrada y apuntarse a un estilo de vida saludable. La falta de algunas vitaminas y minerales se relaciona con ciertas alteraciones del sueño.
¿Tomar un vaso de leche caliente antes de acostarse ayuda a conciliar el sueño? No hay estudios serios que lo corroboren. Lo mismo ocurre con las infusiones. De todos modos, si a una persona una infusión caliente le ayuda a dormir mejor, pues ¡bienvenida sea!
Los hoteles Healthia piensan y elaboran todas sus comidas con la máxima atención puesta en la salud y el bienestar de sus huéspedes.